Observando nuestra respiración.

La ansiedad es uno de los temas que más nos dificulta y paraliza a la hora de actuar. Cargada de muchos síntomas desagradables, impacta no solo en nuestro estado anímico, sino también en nuestra conducta, pensamientos, autoestima, confianza en nuestras capacidades y seguridad a la hora de vivir nuestra vida.

Somos parte de una sociedad sumamente ansiosa, entendiendo esta como una reacción emocional, escasamente controlable, de sobresalto y alerta constante causada por estímulos externos o internos (pensamientos, ideas, etc.), los cuales son percibidos como peligrosos o amenazantes. En principio la respuesta ansiosa es una reacción positiva y natural de alerta emocional, que permite activar los mecanismos de autoprotección y defensa personal, o sea, hasta cierto nivel es de gran ayuda para nosotros. Lo problemático comienza cuando este estado se prolonga en el tiempo más de lo necesario o se dispara desproporcionada o antojadizamente en ausencia de verdaderos estímulos peligrosos.

Pero en palabras simples, ¿en qué notamos la ansiedad?

Se puede expresar en el ámbito físico, conductual y del pensamiento, como con sudoración, taquicardia, tensión muscular, estamos más “saltones”, con sentimientos de inferioridad, incapacidad para tomar decisiones, dificultad para concentrarse, tartamudeo, la cabeza no para, trastornos del sueño, irritabilidad, tics, bruxismo (apretar los dientes en la noche) y varios más.

Algunos de los grandes gatillantes de la ansiedad (como estímulos internos) son las fantasías relacionadas a la aceptación de los otros, la competencia y el control, y de nada nos ayuda estar corriendo todo el día viviendo con altos niveles de estrés.

Por todo lo anterior, se hace urgente hablar de esto, comenzar a reconocer nuestros propios gatillantes de ansiedad y aprender formas de manejarla.  

Hoy vamos a revisar una de las maneras que más me gusta para lograr disminuir los niveles de ansiedad, darnos calma mental y lograr relajarnos: a través de la respiración.

Técnicas de respiración hay muchas y a lo largo del tiempo iremos revisando algunas de ellas, pero partiremos con una bien básica y fácil de aprender. Los efectos de la respiración los notas inmediatamente en bienestar y relajación, pero tardarás algunas semanas en notar como con la práctica diaria este bienestar se extiende al resto del día. Ojo, que hay personas a las que le cuesta mucho relajarse, si eres de ellos no te desanimes! la práctica hace al maestro.

Importante es que hagas el ejercicio con ritmo tranquilo ya que si te esfuerzas en exceso puedes provocar una hiperventilación con síntomas que no buscamos como mareo, dolor de cabeza, trastornos visuales, hormigueo o palpitaciones. Si esto ocurre calma tu respiración y sigue tu ritmo sin forzarlo. También es bueno mencionar que es más recomendable respirar por la nariz que por la boca, ya que la primera filtra y entibia el aire.

“Podemos estar acostados o sentados, lo importante es tener en una posición cómoda.

Si te acuestas trata de adquirir una posición relajada, con las piernas ligeramente separadas, los brazos a los costados del cuerpo y con las palmas de las manos apuntando hacia arriba. Cierra tus ojos.

Si te sientas pon tus manos encima de tus muslos, con ambos pies bien apoyados en el suelo, la espalda recta y en línea con la cabeza, la nuca estirada y la barbilla ligeramente metida. Cierra tus ojos.

Intenta dirigir toda tu atención a tu respiración, como entra y sale de tu cuerpo, el ritmo en el que lo hace. No fuerces nada, no la manipules, solo observa, intenta que sea a modo de “dejar que el aire entre” en lugar de “tomar aire”.

Pon tu mano derecha en el plexo solar (como en la imagen) y la izquierda en la parte superior de tu pecho, bajo la clavícula.

Observa lo que ocurre debajo de tus manos al respirar, como entra el aire y tu cuerpo se expande, como tus manos se mueven a medida que tu cuerpo se llena y vacía de aire. Intenta identificar si se mueve más la mano del abdomen o la del pecho, donde empieza el movimiento, que tan rápido entra y sale el aire. 

Mantente conectado con tu respiración durante 2 o 3 minutos.”

 

Ahí esta! Se ve sencillo, pero de verdad no es fácil mantener la atención centrada en nosotros. Si tu mente se va en pensamientos, solamente intenta amorosamente traerla de vuelta a tu respiración.

Ojo! Esta técnica se puede usar en casi cualquier momento, antes de una reunión importante, cuando estas atascado en el tránsito, antes de dormir…

Espero que les haya gustado, que la pongan en práctica y les sea de utilidad!

 

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Coté


1 comentario

Maruja · marzo 29, 2018 a las 3:42 pm

me encanto la tecnica de relajacion, lo hare. gracias!

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