Autoestima y autoaceptación, dos conceptos fundamentales para nuestro bienestar.

 

La autoestima es un factor fundamental para el bienestar personal, y si no poseemos una autoestima sana es muy frecuente y sencillo que desarrollemos alguna dificultad psicológica o llevemos a cabo conductas que sean perjudiciales para nosotros mismos.

Entendemos la autoestima como las percepciones, pensamientos, evaluaciones y sentimientos que tenemos con respecto a nosotros mismos, o sea la valoración que hacemos de nosotros, la cual puede ser baja o alta (o negativa o positiva). Se forma desde nuestra infancia y se ve afectada por el medio, por la interacción con otros y por la sociedad en general.

En cambio la autoaceptación se relaciona con reconocernos como seres valiosos y merecedores de amor a pesar de no ser perfectos, entendiendo que nuestro valor como personas no cambia por ningún suceso, debilidad, rechazo o error que podamos cometer, ya que son parte de la vida. Es el resultado de conocernos y aceptarnos tal y como somos. Es dejar de luchar y culparme a mí, mi cuerpo, las circunstancias, la vida, la mala suerte, mis padres, el destino, Dios o quien sea por lo que soy…

Autoaceptarnos es encontrar la paz interior con nosotros mismos y dejar de huir de los problemas aprendiendo a aceptarlos, enfrentarlos y entender que si fallamos es parte de nuestra condición humana imperfecta. El problema es que si no aceptamos esta imperfección nos pasamos la vida culpándonos, devaluándonos y angustiándonos por un ideal que no seremos capaces de alcanzar. No tiene por qué gustarte todo de ti, pero sí es necesario entender que somos un gran puzzle con distintas y complejas piezas que merecen respeto y aceptación, ya que gracias a cada una de ellas tú eres un ser único.  

Ojo!! que esto no implica aceptar lo que soy sin poder hacer nada con respecto a mis debilidades, al contrario, la única manera que tenemos para manejar o mejorar aquello que nos genera dificultades es reconociéndolo, aceptándolo y no emitiendo juicios o críticas duras en torno a ello, abrazándolo como parte de mí  y comprendiendo que somos un prisma con muchas caras que puede brillar por cada una de ellas y que somos muchísimo más que esa característica que nos atormentaba. Al fin y al cabo si niego, rechazo y no observo lo que no me gusta ¿cómo voy a poder evolucionar?. Al aceptar puedo ver con claridad de qué manera puedo enfrentar y movilizar las cosas que no me hacen bien.

Me encanta el concepto de autoaceptación, ya que si sólo nos enfocamos en trabajar la autoestima esta puede verse afectada por situaciones externas, errores, percepciones de terceros y dañar nuestra autovaloración, en cambio si nos enfocamos en la autoaceptación como seres dignos de amor, luminosos y llenos de potencialidad, nuestra manera de relacionarnos con nosotros mismos es más amorosa y es independiente de todo lo externo que nos pueda llegar a pasar.

 

Meditación para aceptarte tal y como eres: “Yo soy”

La técnica que revisaremos hoy que se utiliza en Kundalini Yoga tiene como objetivo conectarnos con nuestro ser pequeño y finito para fundirnos con el ser enorme e infinito que somos. Con cada movimiento vamos expandiéndonos más allá de nuestros límites y recordándole a nuestro ser que somos divinos y gigantes, dignos de amor, llenos de luz y perfectos en nuestra imperfección. Repetiremos “yo soy” como mantra. El primero hace referencia a nuestro ser finito y el segundo al infinito, trascendente e impersonal.

Acá va:

Siéntate en posición simple (como en la imagen) o en una silla con la columna recta, la mandíbula ligeramente metida y con los ojos cerrados (como la postura de imagen sentada que revisamos en «Manejando mi ansiedad».

Pon tu mano derecha sobre la rodilla derecha manteniendo el codo recto y la mano relajada en Gyan Mudra (la punta del dedo índice sobre la punta del pulgar, los dedos restantes estirados, fíjate en la imagen siguiente).

Ubica tu mano izquierda frente al centro del corazón a unos 15 cm de distancia con la palma plana y enfrentándose al pecho. Los dedos apuntan hacia la derecha.

Di “yo soy” y al decirlo acerca tu mano a tu pecho hasta quedar a una distancia de unos 10 cm. Repite “yo soy” y aleja tu mano hasta unos 30 cm de distancia de tu pecho. Luego inhala suavemente y regresa tu mano a su lugar inicial (a 15 cm).  

Intenta sincronizar tu respiración con el ejercicio creando un ritmo constante. Repite este circuito durante 11 minutos.

En resumen seria entonces: mano a 15 cm del pecho, se acerca con mantra “yo soy”, se aleja con mantra “Yo soy” y regresa a la postura inicial al centro con una inhalación.

Al finalizar da una inhalación profunda, retén el aire un par de segundos y exhala suavemente.

 

Si sólo dices el primer “yo soy” la mente automáticamente intentará dar respuesta a la pregunta “¿yo soy qué?”, buscando en todos los roles e identidades posibles, pero si de inmediato le respondemos “yo soy” el pensamiento se convierte en “yo soy lo que soy”, por eso hablamos de que es una meditación para aceptarnos tal y como somos.

Espero les haya gustado, la pongan en práctica y revisen las otras técnicas que he ido compartiendo, así que vamos con todo para aportarle a nuestro bienestar emocional!

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